“Siempre he creído en el trabajo constante, comprometido y disciplinado”. Conversando con el escultor venezolano Alberto Cavalieri.

Apeliotes, 2014, Obra publica, Acero soldado y laqueado, Caracas-Venezuela,

Recientemente tuve la oportunidad de conversar con Alberto Cavalieri, un escultor venezolano, parte de la diáspora venezolana radicada en Miami. Se trata de un artista que no requiere de mucha presentación, ya que sus obras hablan por sí mismas, desde su excelente realización y factura,  enlazadas con un profundo sentido estético y espacial. El hormigón contorsionado y el metal doblegado a la forma impuesta, son parte de los elementos que conforman el universo creativo de Alberto Cavalieri. 

Artista venezolano nacido en Caracas en el año 1969, Alberto originalmente estudió ingeniería mecánica, pero su vena artística lo llevó rápidamente a cambiar de rumbo, convirtiéndose en un prolífico escultor, llegando a desarrollar imponentes obras monumentales en espacios públicos, en variadas locaciones alrededor del mundo. 

La obra de Alberto Cavalieri forma parte de las colecciones de muchos museos en el mundo, así mismo sus obras engrosan las colecciones de muchas empresas y particulares. Sin mencionar las obras públicas en ciudades como Caracas, Miami, Chicago, Nueva York, entre otras. Merecedor de premios en salones y bienales, tanto en Venezuela como en el extranjero,

La comunidad de Arte para la Vida se siente muy honrada de que Alberto nos haya dado un espacio, para compartir desde sus propias palabras, su basta experiencia en el mundo del arte. 

Los dejo con nuestro invitado especial Alberto Cavalieri.

Fidel Gomez: Alberto ¿cómo defines la escultura?

Alberto Cavalieri: La escultura es una manifestación artística cuya idea/expresión es plasmada de manera volumétrica por medio de una relación relación física y directa entre el creador y los materiales que se utilizan para su realización. Hacer escultura exige una compenetración muy íntima entre su concepto, lo corpóreo y su materialidad. 

A la nada, 2004. Acero y concreto.
Colección privada

FG: Tu obra siempre ha jugado con lo arquitectónico, ¿me puedes hablar de esta suerte de síntesis espacial?

AC: Hablar de arquitectura es hablar de espacialidad y, en ese sentido, está muy ligado a la escultura. La arquitectura tiene una función más utilitaria. Es decir, convivimos con la arquitectura porque vivimos, habitamos en ella. Con la escultura pasa algo diferente, su razón de ser no es utilitaria, todo lo contrario pero hay en ciertas ocasiones que se establece un diálogo entre escultura y arquitectura y surge la magia. Siempre me ha interesado hacer intervenciones arquitectónicas. Varias veces he sido invitado por arquitectos a que intervenga en sus espacios y genere un punto de fuga a la estructura que muchas veces es más rígida. Entonces mi escultura funciona como una intervención que genera contraste con las líneas rectas y más estructuradas del espacio que intervengo. Es el elemento otro que le da un giro al espacio concebido por los arquitectos. Mis intervenciones la mayoría de las veces son sinuosas, orgánicas; son intervenciones que sugieren un movimiento fluido, sugerencia que se logra con materiales sólidos y robustos.

Levitante, 2006. Acero soldado y laqueado.
Colección privada

FG: A lo largo de tu carrera escultórica, tu obra ha sido realizada con distintos materiales, desde el hormigón armado, el hierro soldado, el acero y más recientemente he visto grandes torres de lingotes metálicos y de madera. ¿Cómo ha sido ese tránsito de un material a otro? sobre todo me llama la atención el que después de trabajar con materiales y procedimientos eminentemente constructivos, hayas introducido la madera en tu obra, cuyos procedimientos son más propios de la escultura tradicional, para llamarlo de algún modo. 

AC: Los materiales que utilizo en mis esculturas son siempre los que he considerado los más apropiados para reforzar el discurso conceptual que me propongo. Pienso que tanto los materiales como las técnicas deben estar supeditados a la intención de la propuesta, es decir, a su concepto. 

En el caso de mis esculturas de barras cuadradas anudadas me interesaba mucho reforzar la idea de la transfiguración o doblegación del material y nada fue más apropiado que el uso del acero para poder crear esta paradoja. Traté de llevar a la máxima expresión (con la figura nudo) el dominio del material. 

En el caso de mis esculturas alusivas a las obras civiles inconclusas, el hormigón y el hierro reflejaban perfectamente esa estética urbana y arquitectónica que deseaba para llamar la atención de las fallas de nuestra “modernidad” latinoamericana. Quería hacer hincapié en lo contradictorio de nuestra modernización donde el impulso de ser modernos evidenciaba nuestras grandes fallas estructurales como sociedad.

Actualmente trabajo en el concepto de la redimensión y revaloración de rubros cotidianos llevados a la morfología del lingote. Armo apilamientos como si se trataran de productos para su distribución. Durante la realización de esta línea de trabajo he utilizado varios materiales, hormigón, madera, metales, papel, petróleo, inclusive alimentos encapsulados en resina. La idea es utilizar todos los materiales posibles y contenerlos en forma de lingotes de manera de redimensionar su valor. Siempre me he sentido libre y atraído por experimentar e incorporar nuevos materiales. No creo que estos sean quienes definan la tradicionalidad de las propuestas artísticas, la tradicionalidad es definida por las ideas. 

Alberto Cavalieri

FG: ¿Cuáles son las principales fuentes de inspiración de Alberto Cavalieri? ¿Alguna filosofía en particular? ¿Algún autor o escritor?

AC: En realidad nunca he creído mucho en la inspiración. Siempre he creído en el trabajo constante, comprometido y disciplinado, creo en procesos creativos variados, transformables y evolutivos, en el que cada pieza da origen a la siguiente. 

Lo mismo pienso de la suerte, no creo mucho en ella, creo que uno mismo es el generador de las nuevas condiciones favorables o desfavorables de nuestro transitar, creo simplemente en estar preparado para cuando se presenten las buenas oportunidades.

Una gran admiración por los artistas de la modernidad como Alejandro Otero, Jesús Soto, Alexander Calder, Richard Serra, por mencionar algunos, me brindaron una alta dosis de motivación para perseguir un ideal de carrera artística. Mi motivación es superarme a mí mismo y seguir construyendo un discurso plástico que me represente.

Cuida el paso, 1998. Madera y acero
Chicago Navy Pier, Chicago.

FG: Alberto háblame de tus experiencias con obras en espacios públicos, ¿cuáles consideras han sido las más importantes? ¿cómo se dieron y cuál fue el proceso para instalarlas? 

AC: La realización de obras públicas es una experiencia muy enriquecedora. La concepción de una obra pública conlleva una gran exigencia creativa y un gran compromiso. Estos proyectos formarán parte de la estética urbana y quedarán presentes en el paisaje de la ciudad. 

Por otro lado, para ejecutarlas se necesita una gran capacidad organizacional, que comprende el diseño de la pieza, su aprobación para el espacio determinado, su factibilidad, los cálculos estructurales, los cálculos para condiciones ambientales (vientos), la parte de la negociación, el financiamiento, las permisologías estatales, el acondicionamiento del área, sus métodos de fabricación, el cronograma, el tipo de transporte para la obra, el sistema de fijación y anclaje, equipos para la instalación (grúas), diseño y sistemas de iluminación, planificación de mantenimiento, etc, etc.

Estos proyectos demandan mucho tiempo y planificación pero dejan grandes satisfacciones. Mis obras públicas más importantes son Apeliotes (2014) una gran escultura de hierro laqueado de 12 metros de altura ubicada en uno de los principales corredores viales de Caracas e Ignea Magna (2018) otra gran escultura fabricada en acero inoxidable y adquirida por la ciudad del Doral en Florida.

Ambas obras fueron seleccionadas por aplicación entre un grupo de obras.

Ígnea Magna, 2018. Acero inoxidable.
Hotel Doubletree by Hilton, Miami.

FG: En estos tiempos de confinamiento y distanciamiento social, ¿cómo ha afectado esto en tu productividad artística? ¿ha sido para bien o por el contrario? en todo caso ¿qué enseñanzas te ha dejado esta experiencia?

AC: En estos tiempos tan extraños he encontrado refugio trabajando en mi estudio. He terminado obras inconclusas, he organizado mi taller y he trabajado mucho en mi archivo. También ha sido un buen momento para reflexionar sobre la vulnerabilidad de la vida. Asimismo, he hecho una suerte de revista de lo que he realizado hasta la fecha y el trabajo que vendrá. Ha sido una pausa que me ha permitido pensar, evaluar mi trabajo y tratar de implementar un plan de mediano y largo plazo. No puedo negar que hay momentos de mucha incertidumbre, de preocupación y ansiedad. Emociones que combato con el trabajo diario. 

FG: Alberto recientemente se publicó un libro sobre tu obra, déjame felicitarte y conocer de primera mano sobre esta publicación.

AC: Gracias, sí, es un libro muy bello, impreso en Holanda y donde se cuidaron minuciosamente todos los detalles de la publicación. Tiene un hermoso ensayo escrito por el Profesor Luis Miguel Isava (académico importantísimo en las Letras venezolanas) y fue diseñado por Raúl Lira (reconocido diseñador venezolano con importantes trabajos en Estados Unidos). Es un libro de 180 páginas a color y tapa dura, que hace una revisión completa de mi obra desde los inicios de mi carrera hasta la fecha. Estoy muy contento con el resultado porque definitivamente es la concreción de un trabajo arduo.

FG: Háblame sobre tus inicios en el mundo del arte, ¿cuando decides ser escultor?

AC: Por el interés que siempre tuve para entender el funcionamiento mecánico de las cosas, hice estudios formales de Ingeniería. En el tercer año de carrera me di cuenta que no sólo me interesaban los números y los cálculos, también sentía la necesidad de vincularme con mi lado creativo-humanista. Es decir, por un lado me encantaban las matemáticas pero, por otro, necesitaba equilibrar esa balanza. El Diseño Industrial se me presentó como la opción más apropiada para canalizar esas inquietudes. Mi primer año de estudio lo disfruté muchísimo porque era un año de conocimiento general que incluía materias de arte que resultaron siendo mis favoritas. Ese año fue revelador porque conocí la obra de Alejandro Otero, Calder, Serra, entre otros. Estos artistas fueron un ejemplo magistral. Su obras me impresionaron de tal manera que marcaron mi camino. De inmediato comencé a experimentar y aplicar mis habilidades técnicas y manuales a un nuevo lenguaje. Siendo aún estudiante de Diseño Industrial (en 1996) realicé mi primera exposición individual en la Galería Uno (Caracas). Tenía 26 años.

Carob Stock, 2013, 486 lingotes de madera de algarrobo, Dimensiones variables.

FG: En la carrera de todos los artistas, siempre hay algún hito que marca un antes y un después, ¿cuál fue ese hito en tu carrera?

AC: Creo que podría haber sido en 2006 con la incorporación de nuevos y avanzados recursos tecnológicos para la época. Trabajé con digitalizadores 3d, softwares de modelación tridimensional y con las primeras impresoras de 3d. Esto me abrió un mundo nuevo con infinitas posibilidades y con excelente capacidad de visualización y planificación para mis proyectos. Hoy día aún utilizo todos estos recursos y a pesar de que son sólo herramientas constituyen elementos fundamentales para mi proceso creador. Otro hito importante y que aún no estoy seguro de cómo impactará en mi obra, es el haber migrado a Estados Unidos. Eso te lo podré decir en unos años más. 
FG: Alberto ¿qué opinión tienes sobre los medios digitales y el uso de internet en la divulgación del arte y la cultura? 

AC: Creo que es una maravilla. Es muy dinámico y cada espectador o interlocutor indaga en el tema (o temas) de su interés. Este tipo de comunicación es muy epocal y definitivamente corresponde a la nuestra. Creo que se han democratizado los medios de comunicación y, en ese sentido, me parece divertido. Ahora todos somos más terrenales e interactuamos de tú a tú. Se pierde un poco la idea endiosada de las grandes voces. Veremos qué resulta. La cultura siempre ha estado rezagada y con la pandemia nos hemos dado cuenta que el arte y la cultura son pilares fundamentales de nuestra razón de existencia.

FG: ¿Qué es el arte para ti?

AC: El arte es expresión, es la creación generada como producto de una necesidad íntima de comunicación e interacción con nuestra época y contexto. Es el reflejo de la realidad (metaforizada), es compromiso, estudio, conocimiento, dedicación, constancia, mucha interrogación y cuestionamiento.

Hasta aquí, 1995, Acero soldado, Colección privada.

FG: ¿Cómo es un día en el taller de Alberto Cavalieri?

AC: Los días en mi taller son variados; corresponden a las dinámicas particulares de las líneas de trabajo que esté abordando. Hay días para todo, de investigación y diseño, otros para la ejecución de las ideas, otros que disfruto menos como la organización, administración y gerencia. También dejo otros para la improvisación, por ejemplo, para socializar, visitar muestras o inclusive para el reposo. Generalmente trato de combinar tareas para hacer el día más interesante.

FG: Alberto de cara a los retos de estos tiempos, donde todo es tan efímero y cambiante, ¿qué les aconsejas a los jóvenes artistas? aquellos que están comenzando sus carreras

AC: Les recomiendo que se preparen, que investiguen, que estudien, que experimenten, que busquen una guía (una persona del medio que los asesore) y que sepan que esta es una carrera de vida y de largo aliento. 

FG: Muchas gracias Alberto, por abrirnos tu mundo creativo y enseñar a la comunidad de Arte para la vida desde tu experiencia, que continúen los éxitos. 

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Hasta el próximo post de Arte para la Vida. 

Nota: las imágenes publicadas fueron cedidas por Alberto Cavalieri para su publicación en este blog.

4 comentarios sobre ““Siempre he creído en el trabajo constante, comprometido y disciplinado”. Conversando con el escultor venezolano Alberto Cavalieri.

  1. Es interesante conocer a un artista desde su propia lectura, viajar en el tiempo con él y apreciar sus cambios y evoluciones. Me gustó mucho esta entrevista!

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