La Imaginación Creativa y la Reinvención Artística.

Yves Klein, Relieve de esponjas en azul , 1952.

Dentro de los procesos creativos en las artes visuales, el uso de la imaginación supone un recurso muy útil, para resolver los problemas planteados en las investigaciones artísticas. Pero no se trata sólo de pensar en soluciones inmediatas y meramente técnicas, sino más bien de cómo ese proceso por medio de la proyección, puede generar verdaderas maravillas artísticas. 

La imaginación puede impulsar los proyectos artísticos a otro nivel, muy por encima del promedio, en este punto el arte llega a un pináculo creativo único, sólo posible por la intervención de la imaginación creativa.

Para llegar a este nivel de producción artística, como es de suponer, se necesita correr ciertos riesgos,  incluso romper los límites propios. En este punto el artista toca fondo dentro de sus propias investigaciones, y es entonces que tiene lugar la reinvención artística. 

Esta reinvención no se trata de negarse a sí mismo, muy por el contrario, es como un proceso de parto, doloroso y confuso, donde el artista produce algo distinto dentro de sus investigaciones previas, movido por una fuerza oculta que lo empuja, que lo impulsa a ir más allá, esta fuerza es la imaginación creativa.

Algunos ejemplos 

Para ilustrar la idea, de cómo un artista puede llevar su obra a niveles superiores, apoyándose en la imaginación creativa, es importante remitirse a creadores que han vivido esos procesos, lo cual está reflejado en sus producciones artísticas. Los ejemplos a ser citados no son al azar, se trata de artistas cuya obra admiro, conozco y me he tomado el tiempo de estudiar. Por otro lado son referencias de momentos distintos en el arte, se trata de artistas con lenguajes y estilos muy distintos entre sí, hecho que me permite hacer el análisis desde ángulos distintos.

El caso Leonardo da Vinci

Para todos los historiadores de arte, la referencia de la obra y vida de Leonardo resulta muy diversa, rica, multifacética, además de enigmática y llena de simbolismo. Su genio sin precedentes le permitió no sólo crear obras de exquisita belleza, con un dominio más que magistral sobre las técnicas empleadas, con un conocimiento profundo de los elementos plásticos y su aplicación perfecta en la ejecución de la obra. Leonardo, más allá de todas estas cualidades y talentos, que ya le dan un sitial único en el mundo de la cultura occidental, fue ante todo un gran polímata, un amante del conocimiento, con una mente imaginativa que iba de una idea a la otra, lo que lo convirtió en un gran visionario, adelantándose por completo a su tiempo.

Leonardo da Vinci, La ultima cena. Capilla Sixtina, Roma, 1490.

Gracias a Leonardo la aeronáutica inspirada en su dibujos, comenzó el desarrollo de esas fabulosas máquinas que nos permiten viajar alrededor del mundo, los aviones. Fue Leonardo con su curiosidad y usando sus dotes únicos de dibujante, que la botánica de la época obtuvo las mejores ilustraciones de especímenes vegetales, que quedaron para la posteridad. Fue Leonardo quien con su inventiva diseñó máquinas de todo tipo, para facilitarle la vida a lo que sería el hombre moderno.

Leonardo logró todo esto porque vivía imbuido en los procesos de la imaginación creativa, tomó riesgos más allá del arte, y sus dotes de polímata, le permitieron investigar y conocer el mundo que le rodeaba registrandolo como el mejor de los ilustradores que haya conocido la historia del arte.

Podría fácilmente dedicar este post a hablar de los aportes dados por Leonardo, pero no es mi intención, sólo quiero ponerlo como el primer ejemplo de un artista que supo romper sus propios límites, que supo usar la imaginación creativa para llevar sus creaciones a niveles superiores, visualizando y plasmando esas visualizaciones, en sus maravillosos cuadernos de bocetos y estudios.

El caso Jackson Pollock

Antes de que Pollock hiciera explotar sus telas con torrentes de pintura chorreada, mejor conocido como dripping, sus investigaciones pictóricas estaban suscritas dentro del surrealismo, era un tipo de pintura muy personal, pero aún no había encontrado eso que andaba buscando. Pollock era seguidor de las teorías Freudianas y Junguianas, como buen surrealista, además usaba estas terapias para tratar sus desequilibrios emocionales. 

Pollock pintando

De manera fortuita, trabajando en su taller se derramó pintura en el piso, en ese momento conectó ese hecho con las ideas del automatismo psíquico de los surrealistas. Así Pollock, usando su imaginación creativa, le dió vida a uno de los estilos pictóricos más conocidos y practicados del expresionismo abstracto.

Con sus pinturas de acción, Pollock logró llevar su obra a un nivel superior, a la madurez del lenguaje propio, donde no sólo se trataba de chorrear pintura como un loco, era toda una ejecución performática, que involucró la danza corporal en el momento de pintar, como una especie de ritual. La tela abandona el caballete y se coloca sobre el piso, se rompen los moldes que hasta ese momento se tenían de la producción pictórica moderna, y todo gracias a la imaginación creativa de Pollock.

El caso Jesús Soto

Hablar de la obra de Soto implica hablar de varios elementos que coexisten en su obra, la luz, el movimiento, el color y la participación del espectador, quien deja de ser un sujeto pasivo para convertirse en partícipe de la obra. 

Indudablemente se trata de uno de los genios más brillantes del arte abstracto geométrico, no sólo por la calidad de sus creaciones, la profundidad de su discurso plástico, sino porque Soto se caracterizó por ir más allá de sí mismo, sin dejar de ser fiel a sus investigaciones originales.

Soto crea un universo mágico de inmaterialidad, luz y movimiento, el cual encuentra su pináculo sin duda en los penetrables, donde la propuesta va más allá de lo que hasta entonces se había planteado.

Jesús Soto. Penetrable azul, 1999.

Uno de los problemas más interesantes planteados por Soto en sus penetrables, es el problema del arte como experiencia, donde no se trata solamente de participar y con el movimiento descubrir la obra, aquí va más allá, llevando el arte al nivel de la vivencia, es decir un arte cuya existencia reside en estar dentro de la obra,  percibiéndola, sintiéndola, viviéndola, una obra envolvente, que sólo puede ser desde la experiencia del espectador, en este caso convertido en parte de la obra. Los penetrables son la síntesis del arte abstracto geométrico, en la línea de las enseñanzas de Mondrián. 

Y la gran pregunta es ¿cómo Soto llegó a esa maravilla que son los penetrables? usando su imaginación creativa, dejándola volar sin límites, los buenos riesgos en el arte dan este tipo de resultados.

El caso Yves Klein

Klein es uno de esos personajes enigmáticos y fascinantes, pocas veces vistos en la historia del arte. Desde la naturaleza de su obra, su afán de experimentar de modo ilimitado, llevó el arte a sus límites. Klein era un amante del riesgo, hasta el punto de contratar a los bomberos en el momento de realizar sus pinturas con fuego, para prevenir que se quemara toda su casa. Esos detalles que hablan de alguien con un nivel imaginativo fuera de serie.

Yves Klein, Salto al vacio, 1960.

La propia vida de Klein, los misterios en torno a su temprana muerte, la multiplicidad de su producción artística, desarrollada en menos de 10 años, lo colocan sin lugar a dudas en la cúspide de los artistas intrépidos. Aparte de que fué un gran intelectual, reflexionaba mucho en torno a sus procesos creativos, vivía en una constante revisión de sí mismo, lo cual está documentado en muchos cuadernos de notas, bocetos y proyectos. Igualmente tenía una gran carga mística que le venía de sus prácticas como rosacruz y sensei de artes marciales, tiñendo sus investigaciones artísticas de un toque muy peculiar y misterioso. 

Klein experimentó con el color puro, llevó el arte antiguo a otra dimensión, impregnándolo en varias ocasiones con su famoso “Azul Klein”, dió un paso adelante en el arte conceptual con su salto al vacío, explorando la idea de ver en el espacio un asidero para el nuevo arte, además revolucionó el tema de pintar con modelos, usando a las modelos como pinceles vivientes. 

Klein no hubiese alcanzado lo que logró, sin habérselo planteado de manera deliberada, sin haber visualizado esas maravillosas experiencias, en principio en su cabeza y después materializadas en la realidad concreta. Todo ese proceso tan impresionante, pudo ser desarrollado únicamente, por medio del uso de la imaginación creativa.

La visualización

En todos los ejemplos que cité, para ilustrar la idea de la imaginación creativa, Leonardo, Pollock, Soto y Klein, todos tienen algo en común, un recurso propio de la imaginación creativa, la visualización, que no es otra cosa que la capacidad de proyectar las ideas y verlas realizadas en el plano mental, para después plasmarlas en bocetos y maquetas, hasta su realización última como obra. 

Este proceso de visualización es tan poderoso que incluso, puede que la obra por alguna u otra razón no llegue a realizarse, pero aún así queda plasmada en los bocetos para que las generaciones futuras le den continuidad. Tal como el caso de los inventos de Leonardo, el tuvo la visión, de hecho visualizó los artefactos y máquinas, los dibujó, pero no las llegó a realizar por razones históricas obvias, sin embargo en el transcurrir del tiempo, esos dibujos y bocetos sirvieron como guía para hacerlos realidad, llegando a revolucionar la vida moderna en varios aspectos. 

La visualización es como el escenario para la imaginación creativa, un escenario que permite entender dentro de la dimensión mental, los alcances de las investigaciones artísticas, como una especie de fogonazo, pero como decía Picasso, si la inspiración llega que te encuentre trabajando en el taller, que sea parte del desarrollo de la obra, no una abstracción que no termine en nada real. 

La planificación y la disciplina

Todo este tema de la imaginación creativa, de la visualización, de plantearse llevar la obra a un nivel superior, de romper los propios límites desde las investigaciones artísticas, ciertamente que es muy atractivo, suena fascinante, la pregunta que surge es ¿cómo se puede lograr eso?

La respuesta es simple, sin embargo hacerlo, llevarlo a cabo es muy complejo:

Planificación y disciplina, esa es la respuesta.

Por más creativo y genial que seas, sino gestionas tus esfuerzos, si no te organizas y trabajas con disciplina, difícilmente alcanzarás tus metas.

Una de las características de los artistas geniales que analicé en este artículo, es que gestionaban sus esfuerzos, en mayor o menor medida, lograron hacer su obra en base a la planificación y la disciplina.

Si te estás planteando llevar tu obra al siguiente nivel, profundizar mucho más en tus investigaciones artísticas, en tus proyectos, te sugiero que rompas tus propios límites aprovechando el poder de la imaginación creativa, no le tengas miedo a tu imaginación, deja que vuele, sigue tu intuición, sé muy constante, enfócate en algo y desarróllalo, no persigas la moda en el arte, eso no da ningún resultado positivo, aprende de los maestros del arte, como los que mencioné aquí y tantos otros, lee, profundiza, escribe, sistematiza tus procesos. Todo esto hazlo de modo planificado y con mucha disciplina, verás que con el tiempo eso dará sus frutos, el arte es una carrera de largo alcance, no se trata de una competencia de 100 metros. 

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Nota: este artículo fue publicado originalmente el 13/08/2017.

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