El Artista del Siglo XXI, entre la Polimatía y la Globalización.

Jesús Soto, Penetrable azul, 1999.

Las definiciones de artista contemporáneo son muchas y variadas, lamentablemente la gran mayoría de estas definiciones, son hechas desde el lugar común, no desde lo que es necesario y hace falta fomentar. 

En líneas generales, dadas las características a grandes rasgos de lo que hoy se entiende como arte contemporáneo, se tiende a vincular al artista del siglo XXI con lo banal, lo superficial, lo repetitivo y lo meramente comercial. Eso sucede porque la mayor parte de estos juicios, se hacen desde lo que se promueve en grandes cantidades y es consumido por las masas. 

Ahora ¿es esto cierto? si y no.

¿Por qué si? porque nadie puede negar que sí existen muchos artistas, muy metidos en todos lados, engordados por los intereses de sectores particulares del mercado del arte, cuyas propuestas artísticas carecen de valor estético, y no quiero mencionar a nadie porque no me interesan ese tipo de polémicas, eso se lo dejo a otros, lo que considero realmente importante es que eso sea identificado y diferenciado del verdadero arte, aquel que trasciende, que viene del espíritu, que tiene un discurso estético real y profundo. Y en este punto me detengo para decir que aún cuando haya muchos artistas malos, hay otros que no lo son, muy por el contrario, son artistas comprometidos con sus investigaciones y están interesados en consolidar discursos plásticos desde los procesos creativos, con una carga estética y un contenido importante, lo que llaman por allí la gente que sí cree en el arte.

Los hacedores vs los creadores

En artículos anteriores he mencionado las dos posturas del artista, la del creador y la del hacedor, y no se trata de posturas solo ante el mercado del arte, son posturas ante la vida y ante el arte mismo. Cito esto porque ambas posturas calzan perfectamente con los dos tipos de artista contemporáneo, por un lado están los hacedores, que vendrían siendo aquellos con los que el público más identifica al artista de este siglo, y por otro lado el creador, el cual no abunda, sino por el contrario hace falta, y es desconocido para muchos, pero es el artista en el cual me quiero centrar.

¿Cuáles son las características de ese artista del siglo XXI?  

Esta pregunta encierra dos condiciones, las cuales de manera fascinante convergen en el artista contemporáneo, estas son la polimatía y el sentido de globalización, muy propio de la condición transmoderna.

La condición del artista polímata

La polimatía es una condición en la cual el artista es un ser integral, capaz de dominar y conocer muchas ramas del conocimiento y aplicarlas en su creación artística, algo que tuvo su máximo florecimiento durante el Renacimiento, de hecho el término fué acuñado en esos tiempos por el arquitecto italiano Leon Battista Alberti. 

En épocas más recientes fué algo que estuvo presente en los grandes maestros de principios del siglo XX, en Kandinski, Paul Klee, Mondrian, entre otros tantos,  toda la experiencia de la Bauhaus se nutrió de ese espíritu moderno signado por la polimatía. El mismo Picasso hizo de todo, dibujo, pintura, escultura, cerámica, gráfica, al igual que muchos otros grandes creadores del siglo XX como Bruno Munari, Yves Klein, Jesús Soto, Tápies, Kiefer, y muchos más. 

Leonardo da Vinci, El hombre de vitruvio, 1490.

Todos estos grandes artistas tienen en común que de alguna u otra forma fueron polímatas, cada uno dentro de su propuesta estética, haciendo de este hecho algo más interesante y cautivante. No se trata de estilos ni lenguajes, es un espíritu que así como estuvo presente en el Renacimiento, reaparece en el siglo XX y en el siglo XXI se mantiene entre los creadores.

El artista globalizado

Uno de los grandes aportes de la teoría de la transmodernidad (desarrollada por la intelectual española Rosa María Rodríguez Magda), es que le da al individuo una visión de sí mismo como ciudadano del mundo, sin borrar necesariamente la noción de localidad, más bien apunta hacia la idea de un individuo que atraviesa fronteras y busca crear un diálogo de intercambio cultural, algo que se hizo posible con la irrupción del Internet. A partir de lo cual se comenzó a hablar de una nueva configuración del mundo, donde al acortarse las comunicaciones y volverse un fenómeno cada vez más instantáneo, lógicamente las fronteras entre los países igualmente fueron acortadas, erigiendo así una idea globalizada de la realidad.

Por supuesto que como toda teoría tiene sus defensores y detractores, yo la menciono porque me interesa analizar ¿cómo el artista contemporáneo se mueve dentro de ese contexto? Se trata de un análisis real de la condición contemporánea, que de hecho desafía a ese artista polímata al abordaje de nuevos conocimientos propios de su época, aparte de las que forman parte de su formación artística como tal. Me refiero a el uso de las herramientas digitales, a el uso de las plataformas online para darse a conocer e intercambiar experiencias, el diseño gráfico, así como el estudio de otras ramas como la escritura, diseño web, edición de video,  curaduría, autogestión y emprendimiento. 

Otros paradigmas

Cuando analizamos todo esto de manera pausada, se evidencia que nos encontramos ante los desafíos de nuevos paradigmas históricos, en los cuales el artista del siglo XXI tranquilamente se le puede encontrar trabajando en Buenos Aires, Caracas, Montevideo o Madrid pero expone en múltiples lugares y desarrolla distintos proyectos en distintas locaciones a la vez, algo que hace 20 años era impensable.

Yves Klein, Salto al vacio, 1960.

Por otro lado entiende la importancia de dominar el tema digital, así como todo lo que gira en torno a este, sitios web, generación de contenidos de calidad, desarrollo de proyectos, interacción a través de las redes sociales, mostrarse a través de una buena página web, escribir artículos sobre su trabajo, hacer comunidades online y cultivarlas, entendiendo el poder que estas pueden tener para ayudarle a proyectar su trabajo. Todo esto apoyado en sus investigaciones artísticas, y en el esfuerzo por desarrollar su código subyacente, su lenguaje propio y distintivo.

La academia

Después de analizar esta realidad, en la cual se mueven los artistas creadores contemporáneos, siendo polímatas y viviendo en un mundo globalizado, cabría preguntarse si las academias están a la altura para fomentar la gestación, el desarrollo y el apoyo del artista del siglo XXI.

¿Cuántas escuelas de arte están enseñando con esta concepción cultural?

Imagino que deben haber unas cuantas muy poco conocidas, pero en general hay un gran atraso en incorporar temáticas de estudio tan importantes hoy en día, como el diseño web, la escritura creativa, gestión de carreras artísticas, creación de emprendimientos online, uso de las herramientas online, manejo efectivo de las redes sociales, autogestión de proyectos artísticos, entre tantos otros que son vitales como conocimientos prácticos del ahora, del presente, para el arista del siglo XXI.

De las experiencias que conozco de primera mano está Sur Escuela de Profesiones Artísticas, una escuela comenzada en España (Madrid) hace unos 3 años, y el planteamiento va muy en esta línea, lo que evidencia que desde lo académico ya van apareciendo opciones para satisfacer una demanda formativa, propia del siglo XXI, algo digno de celebrarse. 

De esta escuela que mencioné en España, Sur, una de las cosas que me resultaron muy atractivas, es que ellos mezclan magistralmente el cultivo de las disciplinas artísticas, el dibujo, la pintura, la escultura, con otras disciplinas vinculadas con lo contemporáneo como diseño gráfico y web, moda, ilustración, periodismo, entre otras, pero todas apoyadas con un fuerte contenido teórico, que nos recuerda la importancia de lo filosófico en el arte, del conocimiento de las teorías estéticas, de la historia del arte, ya que son la fuente de donde el verdadero artista se agarra para desarrollar su propuesta.

Sólo es cuestión de tiempo para que surjan más y más opciones formativas, acordes con los tiempos que vivimos, si las escuelas y las academias quieren fomentar realmente la gestación de ese artista del nuevo siglo, deben actualizarse y caminar sobre los rieles de los nuevos tiempos.

Se trata de un exigencia histórica, nada más y nada menos.

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Nota: este articulo fue publicado originalmente el 15/04/2017.

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