“Afortunadamente nuestros artistas, jóvenes o consagrados, no dejan de trabajar”, conversando con la Curadora y Crítico de Arte Venezolana Susana Benko.

Ernesto Neto Leviathan Thot, Panteón de París, 2006.

Recientemente tuve el privilegio de conversar de manera muy amena con Susana Benko, una profesional pocas veces encontrada en nuestros días, donde se ve de todo, la calidad resalta sobre el océano de banalidad contemporánea, y resulta sumamente beneficioso aprender de los expertos.

Susana Benko es crítico de arte, investigadora y curadora venezolana, Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela con Mención Magna Cum Laude. Magíster en Literatura Latinoamericana Contemporánea en la Universidad Simón Bolívar con Mención de Honor. 

Su actividad en el mundo de la crítica, la investigación y la curaduría data de los años 80, desde entonces no ha parado, trabajando de modo prolífico en museos, así como en otros espacios públicos y privados, siempre buscando educar al público con sus contenidos curatoriales, sus textos e investigaciones. Así mismo tiene unos cuantos libros publicados en su haber, así como infinidad de textos para catálogos de exposiciones de gran relevancia en Venezuela, forma parte de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) y es redactora de la revista Artnexus.  

Sin más preámbulos disfruten de la conversación con la crítico de arte venezolana Susana Benko

Fidel Gómez: Susana siempre he tenido una gran curiosidad en conocer desde adentro, ¿qué es ser un curador de arte, y en qué se diferencia del crítico de arte?

Susana Benko: Hay tres actividades que realizo indistintamente una de otra: la crítica de arte asumida como ejercicio del criterio, la curaduría que implica una toma de decisiones que deriva de este mismo ejercicio crítico y la tercera -que en realidad es el punto de partida de las dos primeras- el soporte conceptual que adquiero a través de la investigación. Ante todo soy una investigadora de arte y en función de esta labor ejerzo la crítica, la curaduría y la docencia.

Ahora bien, retomando la pregunta, la crítica además de ser un ejercicio en el que se ejecuta un análisis y un discernimiento sobre obras o movimientos artísticos, se concreta a través de la escritura. La escritura sobre arte implica preparación y es una modalidad de ensayo muy particular. No es un texto literario ni poético derivado de una obra de arte. Es un ensayo racional que requiere, además de conocimiento, sensibilidad y capacidad de comprensión por parte del crítico para expresar en palabras lo que los artistas expresan por medio del pensamiento visual. Artistas y escritores, establecemos lazos comunicantes trabajando medios de distinta naturaleza. Esto me ha permitido estudiar indistintamente el arte de distintas tendencias, culturas y épocas precisamente porque mi soporte es la investigación.

La curaduría, por otra parte, es un trabajo que puede o no incluir la escritura de un texto. Hay excelentes curadores que no escriben. Como hay críticos que no hacen curaduría y complementan su trabajo con la docencia, por ejemplo. La curaduría implica tener una visión ya formada para establecer las pautas que van a llevar a término una exposición. Es un trabajo de discernimiento, desde el momento en que se seleccionan obras bajo un determinado concepto o lectura expositiva -lo que implica el ejercicio del criterio-, e implica también conocimiento sobre la obra y el artista a exponer previa investigación. 

Pero la curaduría supone asimismo la puesta en escena de la exposición. Mientras yo selecciono las obras, paralelamente voy planificando mi puesta en escena de manera que la muestra tenga una lectura determinada o un diálogo entre las obras. Esto me es indispensable especialmente cuando trabajo una colectiva. Si la exposición es “en gran formato” (formato “museo”) se trabaja en equipo con el museógrafo quien es el profesional que traduce espacial y técnicamente un montaje. Como ahora no trabajo en museos sino para algunas salas de arte o galerías, suelo hacer yo la concepción museográfica con un equipo de montadores. 

Entonces, para resumir y decirlo de manera muy concisa, la crítica de arte es un trabajo de elaboración intelectual que se concreta con una publicación. El curador también requiere del mismo soporte conceptual con el objetivo de coordinar y llevar a término una exposición.

Susana Benko

FG: ¿Cuáles son las principales funciones del curador de arte, y en qué forma contribuye con el desarrollo cultural de la sociedad?

SB: Las artes visuales, como las otras artes, forman parte de la cultura de una sociedad. Pienso que entre los múltiples objetivos que puede contemplar la labor de un curador está el organizar meditadamente las manifestaciones artísticas que se producen esencialmente en su entorno o en intercambio con las producciones de otros países, apelando a las bondades de la globalización. Seleccionar para exponer, y a la vez concibiendo lecturas iluminadoras sobre lo que se expone, es una de las funciones del curador. Particularmente me intereso por esto, porque si no le facilito al público el acceso conceptual de una exposición, no estoy educando, no estoy contribuyendo al enriquecimiento cultural de una sociedad. Yo al menos trabajo así. 

Pienso que hay maneras de formar a un público y ello puede lograrse de manera inteligente sin caer en simplismos. Curar y  a la vez formar implica poseer en lo posible una base sólida de información y conocimientos que proviene de una previa investigación. Esto me parece válido tanto para curadores de museos que trabajan colecciones específicas como para curadores independientes que plantean proyectos determinados para llevarlos a cabo en museos, salas de arte independientes, eventos, etc. 

FG: Cuando hablas de “lecturas iluminadoras”, visualizo puentes a través de los cuales el curador conecta el discurso de las obras con el público, y en ese proceso se cumple la función formativa, educativa de la exposición. Sobre esto insiste mucho García Canclini, para quien es fundamental desmontar los discursos inteligibles, por  contenidos didácticos más cercanos al ciudadano común. ¿En esa vía va tu trabajo educativo desde las curadurías? 

SB: Esta pregunta tiene varias aristas. Todo depende de las intenciones de la curaduría como también de la obra de un artista o tipo de exposición. No todas las exposiciones son susceptibles a ser “desmontables” didácticamente porque a veces es preferible que sea la experiencia sensorial o perceptiva del espectador la que dé la pauta. A veces es mejor que “el silencio hable”… Ahora, concibo esa “lectura iluminadora” de dos maneras: explícitamente a través de mi texto en el catálogo y en la exposición propiamente dicha. 

En el primer caso, escribo pensando en el lector-espectador. Con los años, mi escritura se ha vuelto más sencilla, busco oraciones cortas, directas y evito, en lo posible, el encadenamiento interminable de ideas. Mi intención es que las ideas, aún las más complejas, sean fácilmente entendibles. En otras palabras, evito la escritura vanidosa porque lo importante no es tanto demostrar lo que yo sé sino acompañar a un artista en su propuesta y hacer que su obra sea apreciada lo mejor posible. En el segundo caso, la exposición propiamente dicha, la lectura “iluminadora” me la planteo en la relación que establezco entre las obras, cuya secuencia -o alternancia, o contraste, según el montaje- debe dar cuenta del criterio curatorial que haya asumido. Este aspecto lo tomo muy en cuenta, sea en una muestra individual o en una colectiva. 

Lamentablemente no he tenido la fortuna de trabajar en museos o salas de exhibición con recursos tecnológicos suficientes que permitan dinamizar el aspecto didáctico de las exposiciones. Admiro las exposiciones bien llevadas en el que la información que se provee con diversos recursos (sean digitales, proyecciones de video, etc.), lejos de coartar la contemplación, por el contrario, contribuyen a apreciar la muestra con mayor hondura y placer.

Carlos Cruz Diez, Cámara de Cromosaturación, Caracas.

FG: Hablando de la actualidad, del momento presente, donde encontramos tantos curadores por todos lados, en donde prácticamente todo el mundo es curador o por lo menos usa el título de curador o comisario, cosa que no se veía digamos 20 años atrás, en semejante panorama me podrías explicar ¿cuál es el perfil de un verdadero curador y cómo se puede distinguir de los que no lo son?

SB: Hoy día, a diferencia de mis comienzos en los años ochenta, se estudia Museología en algunas universidades en Venezuela. No obstante, como señalé anteriormente, un curador pone en escena un conjunto de obras, de un artista o de varios, según una perspectiva determinada. Mientras más afinada -y atinada- sea esta perspectiva dada por el curador, más clara será la percepción que tendrá sobre una muestra el espectador. Pienso que la formación y la experiencia del curador son muy importantes para lograr esto. No obstante, esta perspectiva determinada por él, no es unidireccional. Si los artistas están activos, (no importa el medio o tendencia que trabajen), es fundamental la comunicación entre el artista y el curador. A veces los proyectos expositivos se “modelan” en conjunto. Estas curadurías, además de atractivas, son beneficiosas para ambas partes, pues implican un diálogo constante y esto de alguna forma se pone de manifiesto en la exposición.

FG: ¿En qué se basa Susana Benko como curadora para armar un proyecto curatorial?

SB: Cada proyecto diverge uno del otro. Depende de si debo plantear una exposición colectiva o si se trata de una individual. Pero antes, analizo varios factores externos que son determinantes a la hora de concebir una exposición: las características espaciales de la sala acordes a tipos de obra (formatos o escala); las posibilidades tecnológicas existentes en caso de videoinstalaciones; recursos museográficos con que se cuenta (bases , paneles, etc); posibilidades financieras, etc. Superada esta fase inicial, y teniendo claro qué tipo de exposición voy a realizar (si es individual -retrospectiva, antológica, obra reciente- o si es colectiva con una línea temática determinada), procedo a visitar talleres y/o museos o colecciones para ver las obras directamente y hacer un primer registro. 

En el caso de los artistas vivos y activos, las visitas a los talleres son muy fructíferas no sólo por la conversación con ellos y conocer la evolución de su trabajo sino para contextualizar sus obras: verlas entre sí, comparar con etapas previas, ver esquemas, estudios previos, etc. Aparte de esto, por supuesto, hago una investigación documental en archivos y bibliotecas. Esto se resume a un esquema de ideas que me va ayudando a perfilar la lista de obras -eje vertebral de la exposición- y el texto curatorial. Finalmente, la exposición propiamente dicha. 

FG: Susana y en ese proceso de selección, por ejemplo si se trata de un artista vivo, ¿el artista también hace sugerencias sobre incluir ciertas obras, o se decide al margen de su criterio? Lo pregunto porque recordé que el pintor Manuel Quintana Castillo en varias ocasiones declaró que no era muy amigo de las curadurías, y siempre afirmaba que se exponía lo que él decía, hablando de su obra por supuesto. 

SB: Esas sugerencias de los artistas se dan en las visitas que hago a los talleres y las aprecio mucho. Claro, a veces me dan opciones que salen del tema o del periodo entonces sugiero las que me parecen más coherentes para beneficio del artista y de la exposición. Sin embargo, me gusta mucho ver trabajos alternativos que hayan hecho porque es material usualmente no visible en exposiciones y las conservo en mi registro. Mi registro es como mi “banco de datos”. Lo reviso continuamente.

FG: Tocando el tema del arte contemporáneo, una realidad donde se ve de todo, cosas muy buenas así como mucha basura, francamente hablando y en eso le doy la razón a Avelina Lésper, aunque no soy precisamente su seguidor. Sin embargo yo encuentro que en muchos casos lo que falta es un verdadero compromiso con el arte, el cual sólo puede verse reflejado en un trabajo investigativo del artista, vertido en su obra, como el resultado de ese proceso  creativo investigativo. ¿Cuáles piensas tú que deben ser los aspectos más importantes, para que una investigación artística de buenos resultados?

SB: Creo que lo has señalado muy claramente: si no hay compromiso e investigación en un proyecto artístico, difícilmente éste se sustenta. El punto es que ciertamente no siempre esto se percibe. En parte porque la solución material final no fue logrado; en parte porque no hay sustento conceptual que lo apoye. Pero cuando hay ambas cosas es cuando nos encontramos frente a una pieza o propuesta artística que se nos vuelve excepcional. Es importante cuando una pieza nos queda resonando en la memoria. 

Blog de Susana Benko

FG: ¿Cuáles han sido los proyectos curatoriales más importantes que has realizado, y en qué sentido te han brindado satisfacción?

SB: Desde hace unos seis años aproximadamente, me planteo muestras colectivas en las que aprovecho estudiar temas que conciernen, ya sea a la apreciación acerca de los diversos medios expresivos o sobre aspectos del arte venezolano. Las hago en la Sala William Werner en el Centro de Artes Integradas, institución de índole académico que concentra escuelas de diversas disciplinas artísticas en Caracas. He hecho varias. 

Por ejemplo, Cromorelatos muestra en la que buscaba demostrar la capacidad “narrativa” o de “relatar historias” a través del color; Densidad / Levedad consistió en observar las paradojas que se producían en obras que manejaban ambos conceptos; Orgánica obras que por su forma y concepto manejan la idea del organismo vivo o natural; Geometría en el espacio, obras esencialmente tridimensionales abstracto geométricas y su posicionamiento espacial. 

Luego, su contraparte: Expresionismos, exposición que mostró cómo esta tendencia artística, vista desde la figuración, tiene un peso y una tradición tan fuerte en Venezuela como la tiene el cinetismo o la opción geométrica en nuestro contexto. La última que hice fue Objetual cuya idea central fue trabajar sea con imágenes que representan objetos así como la reinvención de objetos propiamente dichos vistos a través de sus transfiguraciones artísticas. 

En ambas modalidades, se consideraron sus diversas implicaciones significativas. Con éstas que he mencionado, y otras más que he hecho, como la que tengo actualmente en proceso, estoy haciendo revisiones en el panorama actual del arte venezolano. Debo decir que todas estas exposiciones colectivas en el Centro de Artes Integradas son para mí muy especiales. Trabajo aquí con gusto, con Trina Itriago directora del CAI, quien ha sido en particular muy entusiasta con los proyectos que le he presentado. 

Ahora bien, fuera de este espacio, he hecho otras exposiciones que recuerdo con particular entusiasmo. En verdad son muchas y tal vez peco de omitir algunas importantes. Voy de lo más reciente hacia atrás: Color en tres en La Caja 2 en el Centro Cultural Chacao. Fue el año pasado. Una muestra en torno al color con obras instalativas de tres artistas venezolanas: Elizabeth Cemborain, Marylee Coll y Lourdes Peñaranda. Fue una exposición hecha a pulso, con medios muy contemporáneos y en consonancia con las tres artistas. 

También el año pasado hice la investigación y curaduría de una exposición, para mí magistral, de la obra más reciente de Julio Pacheco Rivas. El color del cristal. Fue en el Centro Cultural BOD. Creo que esta exposición será referencial en nuestro acontecer plástico.

En 2015 tuve el honor de estrenar la Sala Espacios en El Rosal con una muestra individual del joven artista, Keyser Siso El cielo no es el límite. Esta sala, que se encuentra en el sótano de un hotel, se acondicionó para hacer exposiciones de arte y tiene la amplitud próxima a una sala de museo. Allí tuve el desafío de resolver esa muestra como si fuera la “museógrafa” -que no lo soy-, pero el resultado me satisface mucho porque esta exposición mostró la densidad del trabajo de Keyser con equilibrio y elegancia. Se trabajó en consonancia con el artista, con la diseñadora gráfica, Olga Kelbic, y con el equipo de Espacios. Fue una muestra para mí lograda cabalmente. 

De años atrás, considero que dos exposiciones que hice en el MACZUL (Museo de Arte Contemporáneo del Zulia) fueron muy importantes: la retrospectiva de José Ramón Sánchez en 2002. Se llamó Los fantasmas desde el estanque vivo. Fue un reto por la complejidad de su trabajo. Fueron meses de búsqueda de piezas en Caracas y en Maracaibo en compañía del artista. Hicimos una gran exposición y un excelente catálogo bien documentado. Otro reto fue una gran exposición retrospectiva de los dibujos de Francisco Hung: Mirada íntima. Dibujos de un legado familiar. Fue en el año 2009. Hubo dos desafíos: hablar sobre la intimidad familiar de un artista en su ausencia y realizar una exposición de dibujos, medio tan pequeño como es el formato en papel, en dos salas enormes del MACZUL. Fue una experiencia ver el logro museográfico realizado por Edward Pérez y Hely Sandro Molero y el excelente equipo del MACZUL. 

Julio Pacheco Rivas, El color del cristal , Caracas, 2016.

FG: ¿Tienes preferencia a realizar tus proyectos curatoriales con determinada disciplina artística? lo pregunto porque en el desarrollo de tu carrera puede verse una cierta inclinación hacia la pintura.

SB: No. Puede ser que haya preeminencia de pintores y tal vez por ello haya sucedido así. Ahora, en las actuales colectivas que realizo en el CAI estoy trabajando varios medios, no sólo pinturas y esculturas. Estoy integrando fotografía, instalaciones (en pequeño formato por el espacio), dibujo, textiles….

Por otro lado, aprovecho tu pregunta para comentarte que durante los años que pasé en el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, entre el 2000 y 2006, fue un gran aprendizaje trabajar en las diversas facetas de las artes gráficas y en los diseños, tanto gráfico como tridimensional. Hicimos varias exposiciones que considero muy importantes: Arte en Guri de Carlos Cruz-Diez, Seis maestros del geometrismo. Donación Denise René, Vasarely, Objetos cotidianos y muchas más. Fue en la época en que Katherine Chacón dirigía el museo. Con mucho esfuerzo logramos hacer buenas exposiciones y todas con sus catálogos. 

FG: Una pregunta un poco indiscreta, pero me mata la curiosidad de toda la vida, ¿cómo hace un curador para vivir? además es una pregunta desde lo humano.

SB: Esta pregunta no la puedo responder de manera general para todos los curadores. La puedo responder en mi contexto que es la realidad dramática que se vive en Venezuela. Nosotros vivimos una hiperinflación anormal. Un control de cambios que ha generado perversiones cambiarias. El daño es severo y afecta a cualquier profesional asalariado o no. El costo de todos los insumos aumenta día a día. No hay control. Y nuestros ingresos nunca se pueden equiparar a lo que gana un profesional en otro país. 

Prácticamente nos hemos vuelto “mano de obra barata”. Sin embargo, esto progresivamente se ha tratado de cambiar, si bien nunca se puede del todo corregir. Hasta el presente es difícil ganar en bolívares lo que un investigador o un curador pudiera percibir en el exterior. La diferencia es notable. La moneda se devalúa constantemente. Cada día somos más pobres porque el costo de vida no es acorde a los ingresos. Esto es el drama del venezolano.

Nosotros nos ceñimos a los honorarios profesionales estipulados por AICA Venezuela (Asociación Internacional de Críticos de Arte). Esta asociación ha logrado posicionar nuestro oficio desde ese punto de vista. Sin embargo, esta situación perversa en el país hace que cualquier ingreso en bolívares se vuelva nada. ¿Cómo sobrevivo? además de ser una pensionada de la República, trabajo sin parar. En exceso y de forma dañina para mi salud. Pero hago varias cosas a la vez: escribo, hago curadurías, de vez en cuando conferencias y doy clases. Y por supuesto, soy buena tarjetahabiente: estoy cargada de deudas. En otras palabras: estoy económicamente arruinada.

Dibujos, Francisco Hung. MACZUL, 2009.

FG: Me resulta verdaderamente admirable ver cómo a pesar de la crisis tan fuerte y de la adversidad, la gente del arte en Venezuela sigue trabajando, sin lugar a dudas motivados por algo que los conecta más allá de la realidad cotidiana. ¿Qué motiva a Susana Benko a seguir luchando, de dónde sacas fuerzas en una situación tan difícil?

SB: Emigrar no es una decisión fácil. Quedarse o irse implica en ambos casos vivir en incertidumbre. Creo que a todos, por una razón u otra, nos planteamos esta pregunta y cualquier opción que se tome es inquietante precisamente porque no se sabe cuál es la correcta. Tengo muchas razones por las que no he emigrado como muchas por las que a veces quisiera hacerlo. 

Podría decir una que me alienta a quedarme: ver la luz cuando salgo a caminar o cuando miro por la ventana y maravillarme ante esta vegetación dispersa y heterogénea, con matices de verde de todo tipo. Esto es parte de mi día a día y ayuda reconciliarme con la dureza de lo que estamos viviendo. Siento que es mío y que duele perderlo. Supongo que algo de esto es lo que alienta a que muchos persistamos y continuemos viviendo aquí. 

Venezuela vive una tragedia política, económica y hay crisis humanitaria no sólo por falta de insumos básicos y medicinas. También porque falta a gritos que la gente tenga una verdadera educación, la base de una conducta con principios éticos y morales. Pero, en medio de este panorama cada vez más desolador,  lo que sí hay y nos sostiene es la efervescencia cultural. Afortunadamente nuestros artistas, jóvenes o consagrados, no dejan de trabajar. El nivel artístico es alto. Es persistente, con o sin materiales. No es sólo un arte para ser contemplado: es que para nosotros es una necesidad para remontarnos y seguir. Las galerías e instituciones siguen trabajando a costa de la incertidumbre. La fuerza se saca, en realidad, haciendo para no dejar que nada de este esfuerzo caiga en el abandono. 

FG: ¿Cuáles son las referencias teóricas más importantes de Susana Benko?

SB: Mi formación inicial es formalista. Podría decir que esta línea de trabajo en arte se equipara a mis estudios sobre semiología y diversos métodos de análisis estructuralistas aplicadas a la poesía (cuando estudié Letras en la Universidad Central de Venezuela). Estudié a Tzvetan Todorov, a Jean Cohen y otros. No obstante, si bien consideré que esto me daba solidez y rigor en mis lecturas y análisis, al escribir, no iba a facilitar nada a nadie. Dicho en lenguaje de hoy, opté por dejar eso en “segundo plano”. Sin embargo, considero que esta formación me dio estructura de pensamiento. 

Asistir a unas clases de Miguel Arroyo sobre apreciación visual fue para mí de suma importancia y empecé a establecer relaciones con mis estudios literarios. De allí mi libro Vicente Huidobro y el cubismo que fue mi tesis de Maestría y luego publicado por el Fondo de Cultura Económica y Monte Ávila Editores. Comencé a estudiar sobre apreciación y percepción visual tratando siempre de comprender la naturaleza de los medios expresivos con los que trabajo, para luego entender la importancia de ellos en su ubicación espiritual e histórica según sus contextos. 

FG: ¿Cuáles son los artistas contemporáneos más importantes para Susana Benko y por qué? tanto en Latinoamérica como en el mundo entero.

SB: Pregunta complicada. Lo es tanto nombrar como no nombrar. Aparte de esto, es complicada también porque el arte contemporáneo se aprecia sin duda alguna como experiencia y para ello habría idealmente que desplazarse y apreciarlo in situ. En Venezuela, por las razones antes expuestas y otras locales que no vienen al caso comentar, no tenemos acceso a mucho de esto salvo por el Internet. De modo que “imagino” cómo debe ser la sensación “dentro” de un Anish Kapoor o bajo una instalación de Tadashi Kawamata simulando un tsunami, o maravillándome ante las acumulaciones de Ai Weiwei o de Subodh Gupta. 

Confieso que las experiencias con la escala me apasionan. Al respecto, no olvidaré en particular la enorme instalación Leviathan Thot que realizó Ernesto Neto en 2006 en el Panteón de París. Tuve la fortuna de estar allí porque fui a un Congreso de críticos de arte de AICA internacional. Estas instalaciones requieren eso: estar allí. Pero igual sucede con medios tradicionales de cualquier época. Perdemos un alto porcentaje de capacidad de maravillamiento y de apreciación si vemos las obras a partir de fotografías. 

Trato de pensar en artistas más actuales tratando de no mencionar a los referentes infaltables de los años 60 y 70, entendiendo lo contemporáneo como lo más cercano a lo actual (y no sólo a lo que llamamos así que tiene más de cincuenta años de realización) pero es difícil mencionar artistas que están ahora en plena evolución. De modo que el ejercicio es complicado. Al tratar de responder este tema, no puedo dejar de pensar en mis referentes: la inmaterialidad de Soto, la experiencia sensorial plena mediante las atmósferas de color de las Cámaras de Cromosaturación de Cruz-Diez, el neo-concretismo de Helio Oiticica o bien, la expresión del dolor y muerte en las instalaciones de Doris Salcedo. Del mismo modo, me es inevitable dejar de referirme a la obra de Gego, Oswaldo Vigas y Alfredo Ramírez. 

Luego están los que sin duda han marcado nuevas referencias y en esta parte del ejercicio pecaré por omisión y sin duda haré muchas injusticias. Sólo en Venezuela pienso en Eugenio Espinoza, Héctor Fuenmayor, Sigfredo Chacón, Patricia Van Dalen, Roberto Obregón, Antonieta Sosa, Alfred Wenemoser, Franco Contreras, José Antonio Hernández-Diez, Alfredo Ramírez, Magdalena Fernández, Nela Ochoa, Nan González, Pepe López y muchos más de esa generación y otros más jóvenes que voy conociendo y trabajando en mis curadurías. Difícil enumerar y créeme me siento mal al hacerlo porque estoy omitiendo personas con obras muy valiosas. Te menciono haciendo memoria. Ahora, como te decía, el país está en una fuerte crisis pero no así el proceso creativo de nuestros artistas que siguen trabajando y proyectándose progresivamente. Ese es el mejor acto de resistencia.

FG: Muchos grandes nombres y obras, pero muchos de estos grandes creadores no gozan del reconocimiento internacional que sus obras se merecen, ¿a qué crees que se deba esto, o cómo puede cambiarse? ¿Qué piensas que debe hacerse para darles a los artistas venezolanos una mayor proyección internacional?

SB: Algunos de los nombrados han logrado proyección internacional. Otros intentan tenerla (tanto los nombrados como los que no nombré) y por ello muchos han emigrado del país. 

No sé si mi respuesta al respecto será correcta. Si bien hay iniciativas privadas que buscan proyectar la obra de sus artistas representados en ferias o eventos, pienso que el mayor logro se debe a la iniciativa personal de cada artista, aupado por sus galeristas o por medios de difusión. Posiblemente también al darse a conocer a través de residencias artísticas, estudios, exposiciones en el exterior. La difusión en revistas de arte internacionales sin duda ayudan a este proceso de internacionalización. Entonces, ahora vemos la importancia que tienen las reseñas y los artículos escritos por los críticos de arte. 

Quisiera en consecuencia revertir o redirigir la pregunta hacia otro sentido: nuevamente acerca de la importancia de la crítica. Escribir sobre la obra de un artista, implica legitimar esa obra culturalmente. Cuando este texto se publica en un catálogo de exposición de una galería o en una revista especializada, esta legitimación no sólo permite su conocimiento y proyección, sino que indirectamente también influye en su inserción en el mercado. 

Hay una responsabilidad moral que se asume al escribir sobre arte, aun cuando este resultado final no es nuestro objetivo. Con esta idea, aprovecho completar la respuesta de otra pregunta que me hiciste anteriormente sobre cómo sobrevive un crítico o un curador: estamos en la defensa de nuestro oficio frente a la subestimación que aún prevalece con respecto a nuestro trabajo. No sólo poniendo al día los honorarios a través de AICA sino para evitar el regateo de nuestros presupuestos por parte de algunas galerías o personas que no ven que se trata de un trabajo profesional y especializado que, en el fondo, apoya la difusión y el conocimiento de la obra que ellos mismos están proyectando. 

Eso no debería explicarse, pero en fin, sucede…

Ahora bien, volviendo al tema sobre la proyección internacional de los artistas, revierto nuevamente tu pregunta hacia otro sentido: la imposibilidad de publicar sobre arte en Venezuela. Esto sí es grave. La proyección de un artista depende también de que su obra se difunda en publicaciones. Con esto me refiero a publicaciones impresas. El tema editorial en Venezuela al respecto está en coma. Es un problema de costos, de carestía de materiales, y me temo que a veces de voluntad, entre otras razones. Vamos a tener una generación, o dos, silenciada. El Internet es una vía pero no es eterna

Oswaldo Vigas, Posante con ábaco, 1999.

FG: ¿Qué opinión te merecen las residencias artísticas, como espacios de experimentación y del trabajo en redes?

SB: Conozco poco la dinámica salvo lo que veo en redes o me relatan algunos artistas. Creo que son oportunidades que se deben aupar porque son una manera de ampliar contextos y todo intercambio es muy provechoso para las partes. El trabajo en redes, por otra parte, es una necesidad. Celebro vivir en el siglo XXI por ello.

FG: Hay algo que siempre me ha llamado la atención, sobre todo porque en muchas escuelas de arte se trata como un tema tabú, me refiero al tema del mercado del arte. Yo personalmente considero que ya es hora de educar a los artistas, en cómo vincularse sana y efectivamente con el mercado, ya que es una realidad y debe ser asumida, más allá de tratar de taparla. ¿Qué opinas al respecto, de educar a los artistas noveles a relacionarse con el mercado?

SB: ¿Sabes una cosa? Para mí siempre ha sido tema tabú. De hecho, a los artistas con los que trabajo para una exposición les pido que no me involucren ni me informen sobre sus precios de obras. Hasta que un amigo, que es coleccionista, me dijo que una cosa es que yo como crítico no me meta en mercado y otra es no estar ubicada en la realidad sobre cómo se perfila un artista en el mercado. Me dio a entender que también es otra forma de ignorancia. Creo que también necesito una educación al respecto.

FG: Susana cuéntame ¿qué viene en camino, con qué proyecto nos sorprenderás en 2017? 

SB: En marzo del 2017 intervengo en tres exposiciones que aún están sin título (el tiempo está encima… lo sé…). En dos de ellas hago sólo la presentación de las muestras: una es de José Antonio Fernández en el Centro Cultural Chacao, la segunda es una colectiva abstracto-geométrica en una nueva galería en Valencia que se llama Metanoia. El 26 de marzo inauguramos en el Centro de Artes Integradas una colectiva que identifico por ahora Fauna / Flora. Invité en esta ocasión a 10 artistas y en cuanto esta exposición esté “madura” sin duda la daré a conocer a través de las redes y en mi blog personal. 

Encantada de participar en esta entrevista, Fidel. Muchas gracias!

FG: Gracias a ti por abrirnos tu mundo y permitirnos ver las cosas desde una perspectiva tan particular, sobre todo rica en conocimiento y experiencias inspiradoras. 

Le agradezco mucho a la crítico y curadora Susana Benko, por brindarle a la audiencia de Arte para la Vida esta entrevista, permitiéndonos así divulgar su extraordinaria labor y actividades.

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Nota: este articulo fue originalmente publicado el 03/03/2017.

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